sábado, 17 de septiembre de 2011

Los OVNIS de Hitler o Los OVNIS Nazis


Los OVNIS de Hitler  o Los OVNIS Nazis
¿Alguien ha pensado por qué los avistamientos OVNI empezaron a producirse a partir de 1947 y no antes? Fue exactamente el 24 de Junio de 1947 a las 2 de la tarde cuando el experimentado piloto norteamericano Kenneth Arnold, miembro de la organización de seguimiento y rescate "Airafox", mientras volaba con su avioneta desde Chelalis a Yakima, en el estado de Whashinton, con la intención de encontrar un avion militar accidentado, avistó cerca del Monte Rainer una formación de extrañas aeronaves circulares que le parecieron "como platos deslizándose sobre el agua". Fue así como se acuñó el término "platillo volante". Kenneth calculó su velocidad en 2.400 km/h, una velocidad desconocida en 1947. Y precisamente fue en 1947 cuando los aliados lanzaron su fallida Operación Highjump contra las bases del Tercer Reich en la Antártida. También es en 1947 cuando se funda la CIA.
La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, y dos años después empezaron a sucederse sin interrupción hasta la actualidad avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, llamados UFOs en inglés y alemán (Unknown Flight Object y Unbekanntes Flugobjekt, respectivamente), que hacen maniobras imposibles para los aviones convencionales, como cambiar su dirección de vuelo en ángulo recto o pasar del reposo a una velocidad exorbitada en un instante.

La prodigiosa tecnología del Tercer Reich

El Tercer Reich fue para Alemania una época de progreso en todos los campos: Alemania poseía los autos más rápidos, los aviones más veloces y de mayor autonomía de vuelo, la primera televisión (durante los Juegos Olímpicos de 1936), las mejores películas de entretenimiento, la industria farmacéutica más pionera, etc. Pronto volaron los primeros aviones a reacción (Me-262) y los primeros misiles de largo alcance (V2). Todo esto es conocido.

Mucho menos conocida es otra tecnología que, por razones obvias, los alemanes del Reich mantuvieron en secreto y sobre la que los aliados, una vez tuvieron noticia de ella, mantuvieron el más absoluto silencio. Basándose en la filosofía ocultista del Tercer Reich (sociedades Thule y Vril), científicos hitlerianos habrían conseguido avances cientícos (especialmente aeronáuticos y astronáuticos) de una magnitud inimaginable.
El conocimiento de misteriosos aviones circulares alemanes propulsados por motores anti-gravitacionales con el nombre en clave de “Vril” y “Haunebu”, que supuestamente fueron desarrollados no basándose en la técnica convencional, sino en una nueva técnica surgida de la filosofía ocultista NS, ha sido siempre negado por las fuerzas aliadas. Muchos podrán pensar que es imposible que los alemanes en tan corto espacio de tiempo desarrollaran tan fabulosa técnica, pero olvidan que no se basaron en los principios científicos clásicos, si no, como ya hemos apuntado, en la filosofía ocultista de las sociedades germánicas como Thule y Vril. Así por ejemplo, el científico alemán Viktor Schauberger era un convencido defensor de la "implosión en lugar de explosión". Rechazaba el motor de explosión, pues éste se basa en la destrucción (explosión), pero la Creación divina es siempre constructiva. Por lo tanto, una técnica basada en la destrucción es contraria a las leyes de Dios y puede denominarse como técnica satánica. En su lugar, proponía los motores de implosión. Éste es tan sólo un ejemplo de la filosofía de estos científicos. Gracias a la forma de pensar del Tercer Reich, los alemanes avanzaron en técnica en pocos años lo que los aliados no avanzarían en cien.

Proyecto Haunebu



Proyecto Vril

 

El "Andromeda-Gerät"

El "Andromeda-Gerät" o "aparato Andrómeda" era una nave nodriza. Desconocemos si llegó a construirse antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, pero de no ser así se construyó en Neuschwabenland tras la guerra con los planos y diseños previos.
Tenía forma de cigarro, y esto coincide con la descripción de muchos pilotos de vuelo que dicen haber visto OVNIs con esa forma y de unos 130 metros de longitud.
Reproducimos a continuación una noticia que apareció en el periódico argentino "La Razón" de Buenos Aires hacia 1977/78.

Los Foo-fighters o Kugelblitze
Los aliados los llamaban Foo-fighters y sus creadores alemanes "Kugelblitze" ("rayos-bola") o "Feuerbälle" ("pelotas de fuego"). A partir de 1944, los pilotos aliados que sobrevolaban Alemania para bombardearla empezaron a reportar informes sobre extrañas bolas brillantes casi transparentes que se situaban junto a ellos y les acompañaban durante kilómetros. Según estos informes, no podían derribarlas, aunque las disparasen, y toda maniobra para despistarlas era inútil. Mucho se ha especulado sobre la función de este arma antiaérea, pero al parecer interfería los sistemas eléctricos y los radares de los bombarderos aliados. En ocasiones, su presencia era tan molesta a los pilotos o les causaban tantos trastornos, que un bombardeo previsto tenía que ser suspendido y la escuadrilla de bombarderos regresaba a su base.
El 13 de Diciembre de 1944 el South Wales Argus publicaba un sorprendente artículo en el que se decía: «Los alemanes han fabricado un arma secreta coincidiendo con la estación navideña. El nuevo ingenio, que al parecer es un arma defensiva aérea, se parece a las bolas de cristal que adornan los árboles navideños. Se las ha visto suspendidas en el aire por territorio alemán, a veces solas, y otras en grupo; son de color plateado y parecen transparentes». Poco después, el 2 de Enero de 1945, era el Herald Tribune neoyorquino el que se expresaba en los siguientes términos:
«Parece que los nazis han proyectado una novedad en el cielo nocturno de Alemania. Se trata de los misteriosos y extraños globos foo-fighters que corren por las alas de los aparatos Beaufighters que sobrevuelan secretamente Alemania. Hace más de un mes que los pilotos, en sus vuelos nocturnos, se encuentran con esas armas fantásticas que, al parecer, nadie conoce.
Los globos de fuego aparecen repentinamente, acompañan a los aviones durante kilómetros y, según revelan los informes oficiales, parecen estar controlados por radio desde el suelo». Esos "globos de fuego" descritos por la prensa de la época son conocidos por los ufólogos como foo-fighter. Y, como queda claro, eran considerados por los pilotos aliados como algún tipo de arma secreta nazi.
Se identifican los "foo" con un arma secreta antiradar: «En el otoño de 1944, en Oberammenrgau, en la Baviera alpina, un centro experimental patrocinado por la Luftwaffe, en O.B.F, habrá ultimado una serie de investigaciones relacionadas con aparatos eléctricos capaces de interferir en el funcionamiento de los motores, hasta un máximo de 30 m. de distancia, mediante la producción de intensos campos electromagnéticos. Averiando el circuito de ignición de los motores de un aeroplano se habría provocado infaliblemente la caída de éste. Para convertir la invención en prácticamente eficaz, los técnicos alemanes se proponían, empero, triplicar por lo menos el radio de acción del arma, pero cuando el conflicto concluyó, los experimentos en tal sentido apenas habían sido esbozados. Entretanto, como infraproducto de estas investigaciones para su inmediato empleo bélico, otro centro, regido combinadamente por el Ministerio Sperr y por el Estado Mayor Técnico de las SS, había adaptado la idea del "estorbo radiofónico de proximidad" a la interferencia sobre los mucho más delicados y vulnerables aparatos electrónicos de los cazas nocturnos americanos.
Así había nacido una original máquina voladora, redonda y acorazada, más o menos semejante al caparazón de una gran tortuga. Se movería con un motor especial de reacción, también aplanado y circular, que recordaba como principio físico a la famosa eolípila heroniana y generaba un vasto halo de llamas muy luminoso. Por eso había sido llamada "Feuerball". No llevaba armas ni pilotos. Teledirigida en el acto de despegar, seguía después automáticamente a los aparatos enemigos, atraída por sus llamas de escape y aproximándose a ellos sin chocar, lo cual bastaba para poner en estado crítico sus aparatos de radar».

¿Por qué Alemania, si disponía de esta tecnología, no ganó la guerra?
Una pregunta que se formulará todo el mundo. Las razones que los autores del hitlerismo esotérico apuntan son varias:
1.- El desarrollo de esa tecnología llegó demasiado tarde, más bien entre 1944 y 1945, y no se pudo llegar a emplear militarmente. Ciertamente disponían de esa tecnología, pero no se llegó a tiempo a la fabricación masiva.
2.- Los OVNIs de Hitler ciertamente eran muchísimo más veloces que cualquier avión existente, pero ésto no bastaba. Se mostraron, al menos en esa fecha, no aptos como aeronaves caza.
3.- Por alguna razón, los alemanes del Reich vieron la guerra materialmente perdida y decidieron replegarse, esperar un momento futuro en que la victoria del Reich fuese tan segura como contundente. Ese momento, está por llegar.

Si efectivamente el Tercer Reich nunca fue completamente destruido y subsiste actualmente oculto, no podría hablarse en absoluto de que el Reich perdiera la guerra. El propio Hitler había declarado: "En esta guerra no habrá vencedores ni vencidos, tan sólo muertos y supervivientes". La madre patria Alemania fue ocupada y lo sigue hoy, pero otra Alemania, la verdadera y legítima, existe fuera del territorio tradicionalmente alemán.
¿Qué fue de la prodigiosa tecnología hitleriana?
No puede descartarse que poco antes del fin de la guerra se llegase a fabricar una limitada serie de platillos Haunebu II. Ésta posibilidad es apoyada por las numerosas fotos de OVNIs tras 1945, que tienen un asombroso parecido con el modelo Haunebu II.
¿Consiguieron los aliados esta prodigiosa tecnología como parte del botín de guerra? En absoluto. Sería una verdadera contradicción pensar que los alemanes fueran capaces de desarrollar semejante tecnología para luego dejarla caer en falsas manos. Los científicos alemanes responsables del desarrollo de esta tecnología y todos sus creaciones habían desaparecido a tiempo de Alemania para cuando la guerra "terminó".
Así por ejemplo, el terreno de la firma Arado en Brandenburgo, supuestamente empleado por la Vril-Gesellschaft, fue completamente dinamitado y no quedó nada. Los alemanes dejaron a propósito señuelos para despistar y distraer a los aliados. Estos señuelos eran flamantes proyectos aeronáuticos del Tercer Reich, así como científicos como Werner von Braun (gracias al cual los americanos lograrían realizar el programa Apolo y llegar a la Luna), pero estaban basados en la técnica convencional (motores de propulsión a reacción o de hélice, a lo sumo). La técnica antigravitacional fue puesta a salvo con antelación.
Según algunos autores, los OVNIs de Hitler fueron escondidos en algún lugar de la Antártida, razón por la cual se pondría en marcha la Operación Highjump. Aun hoy hay gente convencida de que los Alemanes aun poseen una base de OVNIs y que los llevaron allí desmontados en submarinos.
Los avistamientos OVNIs que en la actualidad se producen se deben a la actividad de los platillos alemanes, pues los alemanes del Reich están vigilando el planeta. Estos platillos serían pilotados por pilotos del "último batallón". Éste "último batallón" intervendrá en el momento preciso durante la próxima caída de la civilización occidental.





Supuestas Fotografías de un Modelo Vril en vuelo, se puede observar su caños y las letras "SS" en la parte baja de la aeronave.
Las bases lunar y marciana del Reich
Han sido muchos los autores que sostienen que los alemanes del Reich hace muchos años (unos sesenta años) que poseen una base en la Luna (si no un auténtico país). Disponiendo de semejantes astronaves, no es ningún problema para ellos alcanzar la Luna o Marte. Los OVNIs del Reich no tienen que preocuparse de llevar miles de toneladas en combustible líquido, ni del costo, como los programas espaciales de la NASA o la ESA.
Durante la misión Apolo 11 a la Luna, los tripulantes del Apolo 11 mantuvieron una conversación con el centro de control en Houston, casualmente captada por unos radioaficionados que escuchaban un "canal reservado", que revela que tuvieron un encuentro con aeronaves "muy superiores en tamaño y tecnología a las nuestras". Toda la Luna estaría en manos de los alemanes del Reich, razón por la cual los norteamericanos no han vuelto a ella: tienen "Hausverbot", es decir, los alemanes del Reich les han prohibido poner un pie en la Luna. Es por ello que ahora la NASA dice con cierto tono de desprecio que "la Luna ya no constituye un objetivo interesante para la Agencia Espacial".
La NASA declara que se interesa más por Marte, donde según autores como Jan Udo Holey o Hans Altmann también los alemanes están establecidos en construcciones subterráneas desde hace decenios. Los repetidos fracasos de la NASA en Marte tendrían su explicación en la actuación de los alemanes del Reich.

martes, 13 de septiembre de 2011

EL PLANETA PERDIDO

EL PLANETA PERDIDO
A veces, en las más ignota civilizaciones, entre sus legajos y documentos, entre sus tablillas de arcilla con su primitiva escritura, se encuentran misterios –o certezas- difíciles de ignorar por el conocimiento que desprenden…
Curiosamente, en las leyendas sumerias se hablaba de un sistema solar formado por nuestros nueve planetas más el Sol y la Luna… Y un planeta desconocido llamado Niburu… Tendría una órbita excéntrica, extraña, perdida, muy elíptica, tardando en completar una órbita más de 4000 años…
Esto podría parecer un locura pero…
EL investigador Zetcharia Sitchin editó un complejo estudio sobre antiguas civilizaciones, y además era uno de los mejores expertos en escritura sumeria de su tiempo… Corría la última década del siglo XX.
El trabajo de Sitchin fue espectacular ya que dedicó ya parte de su esfuerzo, y tiempo, en estudiar los textos en escritura cuneiforme de aquellas tablillas… Y dio con algunos que hablaban del origen de nuestra humanidad. Aquellas traducciones eran inquietantes…
En aquellas viejas tablillas sumerias se decía que el ser humano descendía de los Anunaki o los que es lo mismo “de aquellos que vinieron del cielo”, y que serían identificados con los Nefilim bíblicos…”los ángeles”.
Además en aquellas tablillas se ponía de manifiesto el alto conocimiento de los sumerios en astronomía… Sabían de la existencia de Urano cuando nuestra cultura lo descubrió en 1781 junto con la aparición del telescopio… Neptuno fue identificado en 1846 y Plutón se le localizó en el siglo XX. Pero los autónomos sumerios conocían ya perfectamente estos planetas siglos, o miles de años, antes de Cristo, antes de nuestra era… ¿Cómo era posible?
Para colmo ubicaban uno que desconocía nuestra astronomía: Niburu… el duodécimo planeta… Como los meses del año, como los signos del horóscopo… Como los doce apóstoles que vivían en torno a Cristo… ¿El Sol?
¿Qué dice la Ciencia de todo ello? La moderna astronomía sospecha de la existencia de un planeta, o planetoide, más allá de Plutón, con órbita excéntrica y muy elíptica que hoy no podría ser visto por nuestra ciencia ni sus avances al estar lejos de su alcance… ¿les suena? Pero hay más… Su órbita en torno al Sol sería de 3600 años… ¿Les sigue sonando? Y en su viaje estelar hasta nuestro sol pasaría muy cerca de un planeta llamado Tierra.
Según las traducciones de las tablilla sumerias realizado por Sitchin, los habitantes de Niburu, los Anunaki, habrían visitado la Tierra en uno de aquellos acercamientos interfiriendo en nuestra evolución natural… De ello haría 450000 años… Al parecer la ingeniería genética –a decir de Sitchin- habría jugado a favor de la especie humana ya que los Anunaki habrían creado una especie híbrida entre ellos y los terrícolas de aquel tiempo… El resultado: el homo sapiens… Que, de momento, no tiene eslabón con la cadena homínida y hoy se sigue buscando el llamado “eslabón perdido”… ¿No se encuentra por que pudiera ser una especie híbrida? Es casi impensable…
Pero Sitchin armó sus hipótesis en torno a la traducción de las tablillas y estas no tendrían por que ser tomadas al pié de la letra…
Si quedó de manifiesto, y es irrefutable, el sorprendente conocimiento astronómico de los sumerios. Exacto conocimiento astronómico… de cuyo origen no tenemos respuesta.

domingo, 11 de septiembre de 2011

EL DEMONIO DE DOOVER


EL DEMONIO DE DOOVER
Durante más de veinticinco horas, en abril de 1977, una extraña criatura de otro mundo se dio a conocer en el rico suburbio de Boston, en Dover.
El demonio de Dover apareció por primera vez alas 10,30 horas de la noche del 21 de Abril, cuando tres jóvenes se dirigían en coche hacia el norte de Farm Street. El conductor, Bill Bartlett, creyó que veía algo arrastrándose a lo largo de una pared de piedras a su izquierda. En ese momento, los faros del vehículo iluminaron algo que nunca había imaginado, ni siquiera en sus sueños más delirantes.
La criatura volvió con lentitud la cabeza y miró fijamente la luz, mostrando dos ojos grandes, sin pestañas y brillantes, “como dos canicas de color naranja” y una cara por lo demás sin facciones y sin nariz visible. Tenía la cabeza en forma de sandía y casi del mismo tamaño que el resto del cuerpo, que era delgado y larguirucho. La piel carecía de vello se asemejaba al papel de lija. Aproximadamente de 1,30 metros de estatura, había caminado inseguro a lo largo de la pared, agarrándose a las piedras con sus largos dedos.
La visión dejo sin habla a Bartlett y, unos segundos más tarde, cuando recobró la voz, los focos habían dejado de iluminar al a criatura. Sus dos compañeros, que miraban para otro lado, no la habían visto en ningún momento.
Poco tiempo después de este extraño episodio, John Baxter de quince años, volvía a su casa por Millers High Road después de de despedirse de su amiga a medianoche. Había caminado un kilómetro y medio cuando vio una figura bajita que se acercaba y presumió que era un amigo que vivía en la calle. Baxter le llamó pero no obtuvo respuesta.
Los dos continuaron acercándose hasta que la extraña figura se detuvo. Baxter se detuvo también y preguntó: ¿Quién es?. La noche estaba muy oscura, por lo que solo podía ver una sombra. Dio un paso al frente y aquella forma salió disparada hacia la izquierda, bajó corriendo a un barranco poco profundo y subió también corriendo por el otro lado.
Baxter, perplejo, siguió al desconocido hasta que llegó al barranco. Miró por encima de éste y, a diez metros de distancia vio algo que tenía el cuerpo parecido al de un mono, una cabeza como una sandía y unos ojos chispeantes. Sus largos dedos se agarraban al tronco de un árbol. Baxter se sintió de pronto inquieto y se alejó del lugar.
La siguiente persona que vio al demonio de Dover fue un amigo de Bill Barlett, Will Taintor, de dieciocho años de edad. Barlett había hablaso de aquella criatura a Taintor. Sin embargo, éste se asustó mucho cuando él y su amigo Abby Brabham vieron aquella cosa en Springdale Avenue. Su descripción coincidía con la de Barlett, salvo en los ojos, que éste decía que eran anaranjados y aquellos juraron que eran verdes.
Cuando los investigadores interrogaron a los testigos, se sintieron impresionados por la conformidad entre sus declaraciones. También se impresionaron cuando el jefe de policía, el director del instituto, los profesores y los padres de los jóvenes dijeron que éstos eran veraces y dignos de toda confianza.
Como observó uno de los investigadores, Walter Webb, al terminar su estudio del caso, “ninguno de los cuatro había tomado drogas ni bebido cuando habían visto aquello, por lo que pudimos saber… Ninguno de los personajes de este asunto hizo el menor intento de acudir a los periódicos o a la policía para dar publicidad a sus afirmaciones. Antes al contrario, sus visiones trascendieron gradualmente. En cuanto a la idea de que los testigos fueron víctimas de alguna broma, esto resulta bastante improbable.”
¿Qué eran el demonio de Dover? Algunos han sugerido que era un extraterrestre. Otros dicen que podía ser lo que los indios del este del Canadá llaman Mannegishi. Hombrecitos de cabeza redonda sin nariz, de piernas largas y flacas y manos con seis dedos. Según la leyenda, los Mannegishi viven entre rocas en los rápidos de ríos y torrentes.

sábado, 10 de septiembre de 2011

LAZARO VERSUS LAZARO



LAZARO VERSUS LAZARO
El sol de la mediatarde prolongaba las sombras, haciéndolas puntiagudas e irreales. Del grupo se adelantó un hombre hasta la boca sellada del sepulcro. Su voz, enérgica y sublime, atronó en la profundidad de la fosa.
-¡Lázaro, sal fuera!
El cadáver se estremeció ligeramente. La piel yerta del rostro se agrietó como un cuenco de cerámica. Los gusanos enquistados en los globos oculares removieron perezosamente sus anillos. Las moscas abandonaron momentáneamente su labor de succión en las fosas nasales.
El estremecimiento puso en tensión la columna vertebral del muerto, espantando las ratas que se abrían paso hacia sus vísceras. De la boca entreabierta escapó una escalopendra gruesa como un sapo. La lengua del difunto -negra y descarnada- se humedeció súbitamente. Su extremo puntiagudo asomó al exterior, mientras el primer aliento del resucitado elevaba penosamente la costra de las costillas -una plasta del tono de los excrementos resecos al sol.
-¡Lázaro, levántate y anda!
Animados por una agitación enfermiza, los músculos del cadáver tensaron la tela del sudario, que se rasgó en mil pedazos. La sangre bombeó el corazón de un golpe seco y las venas licuaron el riego podrido, arrojando al cerebro unas señales intermitentes, dolorosas, suficientes sin embargo para que Lázaro comprendiera...
Movió una mano, que, tras un esfuerzo desproporcionado al fin perseguido, llevó hasta los labios, apartando de ellos la seda venenosa de un escorpión hembra, en plena tarea de desove. Movió luego la otra, que arrastró hasta el bulto de su vientre, cuyo volumen encontró exageradamente amplio, inflado como una vejiga de puerco.
El giro de la cabeza hizo que rechinaran las vértebras cervicales astilladas como cuchillos. El aguamarina del cristalino se aclaró levemente, descubriendo en la entrada al cenotafio un punto de luz. El fuego de esta breve intensidad puso en hervor el cebo apelmazado de las mucosas.
Tenía la impresión de haber crecido irregularmente, en tanto no estaba muy seguro de ser él quien así sentía. La imagen súbita de su recuerdo postrero en el lecho de muerte erizó sus cabellos, abundantes y enmarañados. Un vómito de alimentos putrefactos y retenidos en el estómago durante aquellos días muerto, pugnaba por abrirse camino en el estómago aplastado.
La picadura atroz del ano le hizo olvidar de momento de otras sensaciones. Hurgó entre las piernas y asió el látigo viscoso de una cría de serpiente, cuya cabeza tenía en aquella oquedad un refugio seguro, además de una fuente de alimentación constante. El roce casi involuntario de sus partes genitales recordó de improviso a Lázaro su condición, su estado, sus afanes e inquietudes humanas... devolviéndolo a la consciencia de lo ocurrido con una virulencia insoportable.
Reanimados por el dolor de la memoria, los lacrimales de sus ojos liberaron unas gotas ácidas de orín, que sirvieron para arrastrar el polvo cadavérico adherido a sus mejillas.
-¡Lázaro, te lo ordeno, sal fuera!
Haciendo un esfuerzo ímprobo, Lázaro logró arquear la espalda, girar sobre su postura yacente e hincar las rodillas en el suelo.
Un enjambre de cucarachas abandonó los huecos en descomposición de sus sobacos. La mirada turbia del resucitado se posó con asco indecible en la alfombra de lombrices sobre la que había descansado. Surgida al amparo umbroso de las heces que su intestino dejara escapar, una comunidad de orugas había practicado una complicada ruta de aprovisionamiento, que iba desde su ombligo hasta una galería subterránea cuya entrada estaba a su costado izquierdo.
El techo de la tumba, por otra parte, filtraba un leve río de agua putrefacta, que había estado derramándose gota a gota sobre su garganta. Las manos de Lázaro encontraron una espesa bufanda de musgo alrededor del cuello, cuyo hedor y podredumbre habían hecho nacer en la piel unos diminutos hongos y setas pastosas.
Pasados los primeros instantes de incredulidad y espanto, Lázaro -puesto a cuatro patas en el interior maloliente de la fosa- se movió en dirección a la voz que le reclamaba, tratando de agilizar las articulaciones de los huesos y ello con la incomodidad del vientre hinchado, que arrastraba por el suelo en el penoso vaivén del cuerpo.
Todo su cuerpo iba recobrando la elasticidad perdida, menos los ojos, nublados por la carcoma feroz de los gusanos instalados en las órbitas.
-¡Lázaro, Lázaro, levántate y anda!
-¡Vamos, sal fuera!
Hasta sus oídos medio petrificados llegaban, amplificadas, las voces familiares de sus amigos y parientes. Pero él se sentía muy lejos, perdido en la nebulosa del cieno. Abrió la boca para contestar a los requerimientos de que era objeto, y la sensación de haberse tragado la lengua le hizo dudar de poder responder a quienes le reclamaban de nuevo a la vida.
Medio ciego, podrido en parte, espantado de sí mismo por el recuerdo de su propia muerte, y asqueado por la repulsiva presencia física que debería mostrar, Lázaro luchaba entre abandonarse definitivamente en su tumba y suplicar a su bienhechor que reconsiderara la necesidad de aquel milagro, toda vez que su existencia pertenecía más al reino de los muertos que al mundo de los mortales.
Oyó, sin embargo, la orden, tajante e irrevocable, y no supo negarse a obedecer a quien de tal modo interrumpía la corrupción de sus restos.
El grito de horror que saludó su presencia estuvo a punto de devolverlo al oscuro pudridero. Advirtió que sus parientes y amigos se alejaban, y buscó a tientas al responsable de su resurrección.
-¿Eres tú, el que dice que me ama?
La carroña de sus brazos se había enroscado al cuello del autor del milagro, que miraba aún a lo alto, extraviado en la impenetrable y silenciosa distancia del más allá. Sin embargo, él puso los labios en la piel putrefacta de las mejillas de Lázaro, enjugó con su saliva los ojos mustios del resucitado y acarició las manos avinagradas del amigo.
Lázaro recobró la luz y lo primero que vio fue a Jonasán el leproso, que huía de su presencia sin volver el rostro...
Solo ante la puerta allanada de la tumba que le sirviera de morada en aquel tiempo, dejó vagar la mirada por el páramo del cementerio. Sus parientes y amigos corrían como endemoniados, tal vez con objeto de dar a conocer la buena nueva de su resurrección.
La soledad que le rodeaba estaba sin embargo preñada de indelebles presagios, invisibles repugnancias que ninguna tregua sería capaz de subsanar.
Había pasado el tiempo. Su esposa, sumisa en principio, vivía aterrorizada ante el simple gesto de su contacto. Vencida por el miedo, consentía el hediondo calor de su cuerpo, incapaz de excitarse como antes. Sus relaciones eran las del verdugo y su víctima.
Una madrugada sintió Lázaro que su esposa se escurría del lecho, y nunca más volvió a saber de ella.
Sus hijos, obedientes y respetuosos, no pudieron sin embargo superar el asco de su presencia en la mesa, bajo el mismo techo. El primogénito se hundió la punta del arado en el vientre, y el segundo se ahorcó una noche en la viga maestra de la casa.
Solamente Sarah -prima hermana de Lázaro que hacía las veces de sirvienta- pareció asimilar la cruel tragedia del resucitado y a él entregó su vida.
Sordomuda y taciturna, Sarah hizo de la tarea de sanar a Lázaro un mandamiento. A partir de entonces nadie volvió a ver al resucitado, que bajo la estrecha vigilancia de su prima -experta conocedora de hierbas y pócimas medicinales- se recuperaba poco a poco de tan horripilante experiencia sufrida.
Algunas partes de aquel cuerpo medio podrido, sin embargo, no recobraron la vida, y todo el afán de Sarah se concentraba en evitar que la corrupción se extendiera.
Pero esto era inevitable.
En ocasiones, Lázaro padecía súbitos letargos, llegando al borde mismo de la muerte; un extraño sortilegio impedía sin embargo que este fin se consumara, como si no le estuviera permitido atravesar la frontera letal por completo. En tan dramática situación vivió Lázaro casi un año.
Cuantas veces se sucedían los trances agónicos, otras tantas se manifestaba la imposibilidad de que la muerte se adueñara definitivamente de aquel espectro infrahumano. Lázaro, desfigurado y débil como un feto, era ya incapaz de recobrar lo que en cada ocasión perdía en forma más espantosa.
Una noche, los ojos hundidos y secos del resucitado miraron de tal modo a su prima, que ella, asustada, salió huyendo de la casa.
Quienes vieron sus pies destrozados y contemplaron su veloz carrera por muchas aldeas, dijeron haber presenciado el paso de un demonio enloquecido. Y quienes tuvieron oportunidad de observar cómo se arrojó, sollozando, a las plantas de aquel que hiciera el milagro de la resurrección de Lázaro, dijeron luego haber visto la imagen del miedo y la desesperación.
-Ve, porque todo se ha consumado.
Oyó y comprendió Sarah la sordomuda las palabras de quién podía hacerse entender de ella, y emprendió el camino de vuelta, imaginando que así terminaba el sufrimiento de su primo.
La sombra pálida de la muerte se echaba mansamente sobre el cuerpo tránsido de Lázaro. Conocida su frialdad amarga, absorbió complacido la hiel de su presencia, y bebió hasta saciarse la herrumbre letal que destilaba su savia.
La corrupción seguía ahora su curso normal, más apresuradamente tal vez, y el hedor de la carne putrefacta lanzaba al aire efluvios con recobrada violencia. El sopor cadavérico ahogaba su respiración, en tanto las manos se petrificaban sobre el vientre, de nuevo abombado de amoníaco en descomposición.
Un temblor irregular puso en agitación todos sus huesos, que se descoyuntaron blandamente, sin fijación alguna.
Presintiendo que la muerte era finalmente irreversible, Lázaro se alzó mediante un esfuerzo supremo, encaminando sus pasos trémulos hacia el páramo del cementerio, hasta la boca oscura del sepulcro familiar meses atrás abandonado.
Nadie sabe cómo lo consiguió, pero Lázaro llegó al hueco mortal de su sepulcro, y en la misma oya la llegada parsimoniosa de la segunda muerte.
Aún tuvo tiempo, sin embargo, de sentir cómo un cuerpo extraño se ceñía a su cadáver, un sudario de carne y hueso. Su prima, Sarah, la sordomuda, quería impedir a toda costa que volviera a repetirse el desgraciado milagro.
A partir de entonces nadie podía resistir la tentación de llamar a Lázaro en la puerta de su tumba. Y como si el maldito sortilegio todavía perdurara en sus efectos, el cadáver se estremecía ligeramente, así como removían perezosamente sus anillos los gusanos enquistados en los globos oculares del muerto.
Fin.

Ambush Bug

En ciudad de Metropolis llega un nuevo villano para darse a conocer. Y aunque causa estragos en la vida de Superman, él es más una molestia que una amenaza. Tiempo después de esto, este loco ser, decide convertirse en un súper-héroe. Por lo que en sus próximas apariciones, va dejando una marca de fechorías sin igual.
Quien ya ha dejado de lado sus días de maldad (pero aun esta loco) y ahora enfrenta nuevas aventuras… Haciendo el bien a su estilo retorcido y alterado de la realidad. ¡Nos referimos a Ambush Bug!


¡Damas y caballeros! ¡Les ofrecemos uno de los materiales más destacados de la gran imaginación y talento de Keith Giffen y un equipo de colaboradores sin igual!
Keith Giffen es un escritor y dibujante aclamado en el mundo de los comics. Sus trabajos en Legión of Súper-Héroes, en Justice League of America y recientemente en las nuevas series de Doom Patrol y Booster Gold lo confirman. Pero él se considera popular gracias a dos de sus creaciones: Lobo y por supuesto a Ambush Bug, ambos con personalidades irreverentes.
Giffen junto a Kupperberg Pablo creo a Ambush Bug como un personaje cómico. Apareciendo por primera vez en DC Comics Presents #52, en una historia llamada “Cuando la Mujer Negativa Pierde el control”. Donde surgía una nueva Doom Patrol tras el terrible suceso de que esta agrupación original había muerto, pero existía una amenaza secundaria a la cual detener. ¡Al demente Ambush Bug (Bicho Emboscador)! Sólo se creo con el propósito de servir como relleno en esta historia. Así que Superman haciendo equipo con la Nueva Doom Patrol detuvieron tanto a la amenaza central, como a Ambush Bug.


Este es un trabajo para...


Los propósitos de un Bicho:
En la década de los ochentas, llegaban muchas cartas a la editorial de DC Comics pidiendo ver un lado más humano de Superman. Puesto a que el Hombre de Acero es muy poderoso, pero era escaso de características humanas que otros héroes tenían. A pesar de que no rea humano, sino de origen kriptoniano, él fue criado en la Tierra y por lo tanto debería de expresar una etapa más sensible. Llegaron a ser tantas, que el editor de la mayoría de los comics de Superman en aquel entonces, Julius “Julie” Schwartz opto por complacer a los fans. Realizando planes para detallar más a fondo las emociones de Supes, como su lado impaciente, el lado trágico, ¿y por que no? También su lado gracioso del héroe.
Fue así como comenzó la operación de un mejor héroe de acero físicamente hablando. Por lo que Julie le asigno esta misión a Keith Giffen, quien con gusto acepto.
Giffen quiso primero mostrarnos el lado desesperado de Supes, por lo que tenia que ver que personaje era el indicado para lograrlo. Primero se pensó en la creación de un nuevo personaje, pero ninguna de las propuestas fueron bien aceptadas. Por lo que se decidió que para ello, se empleara a un personaje que ya existiera. Eso fue más difícil aun, ¿pues quien seria el indicado?
Mr. Mxyzptlk, Plastic Man y The Creeper fueron candidatos, los cuales era seguro que no darían el ancho. No sabían a quien usar entonces, lo único cierto era que aquella historia estaría destinada a ser dentro del comic DC Comics Presents. Y en ese mismo comic se encontró la respuesta: ¡Ambush Bug!
Ambush ya había surgido como personaje de relleno en DCCP #52, por lo cual no se volvería a usar pese al final suspensivo de esa historia. Así que Giffen no tuvo problema en utilizarlo para este proyecto en el #59 de DCCP. Le dio un humor y una locura más elevada para irritar a Superman. Y para aumentar la emoción, uso a la Legión de Héroes Sustitutos en ese mismo número 59. La Legión de Sustitutos tenia buenas intenciones de ayudar, pero tenían la reputación de actuar más con el corazón que con la cabeza, situación que llevaba a Supes al borde de la desesperación.
El resultado fue tan satisfactorio, que Giffen siguió usando a Ambush dentro de los Action Comics #560, 563 y 565. Logrando bien la primera etapa de “Humanizando al Hombre de Acero”, sin saberlo, Keith le dio a Ambush Bug una gran popularidad entre los fans; que en DCCP #81, nos muestran a un Superman más irritado, preocupado, hambriento y muerto de la risa.
Y como Ambush se había vuelto popular, se le decidió darle una miniserie propia. La cual se llevo a cabo junto a su equipo con Robert Loren Fleming, Bob Oksner, Anthony Tollin, John Costanza y el mismísimo Julie Schwartz.
Cabe mencionar que Julie es el responsable de renovar los conceptos de los héroes de de la edad de oro, dando paso a la era plateada.
Mientras tanto se decidieron mostrar otros lados de Superman, aprovechando la Crisis en las Tierras Infinitas para los dos hombres de acero, el de Tierra-2 (Kal-L) y al de Tierra-1 (Kal-El). La muerte de Supergirl significo de momento una gran perdida familiar en Kal-El, mientras que para Kal-L, lo fue la aparente perdida de su esposa Lois Lane (lean el DC Comics Presents #81 para informarse más a fondo de esto).

¿Ambush Quién?
Ambush Bug no es un personaje tan conocido, más que en Estados Unidos, pero aquí les va una embarrada de información. ¿Qué? ¿Creyeron que les diría todo aquí? ¡Pues no! ¡Descarguen el archivo y mientras aguardan a que se complete la descarga, sigan leyendo esto! No me desvele en vano escribiéndolo, ¿saben?
Ambush Bug comenzó su carrera como un Supervillano, dejándonos muy en claro su locura, la cual arranco sin encontrar limites desde ese instante. Tras su primer enfrentamiento con Superman, Ambush escapa de la prisión y va en busca de Supes, pues ya se ha convertido en un admirador del hombre del mañana. Dado a los problemas mentales que tiene, le resulta difícil comprender la realidad que le rodea. Razón por la cual es capaz de hacer cualquier cosa sin importar el riesgo, pues para él se trata de simple diversión.
Con lo tanto que admira a Superman, decide convertirse en un Súper-Héroe, cometiendo las mismas locuras con tal de lograr llevar a cabo la justicia.
Según él, es muy amigo de Supes, pero sólo es una gran molestia en su vida, tanto como para Clark Kent como para Superman.
Poco después abre su propia agencia de detectives llamada Empresas Ambush Bug, con la frase “Los Súper-Héroes son Nuestra Especialidad” como slogan de la empresa.
Y poco a poco va definiéndose más su papel en el Universo DC, significando mucho para sus fans.
Es un personaje que esta repleto de humor, chistes y disparates. Es un “héroe” solitario (con su demencia y actitud, nadie es capaz de soportarlo mucho) que en cierta forma, aunque no lo parezca… es un personaje único.

Poderes y habilidades:
Posee un traje verde con circuitos que vino desde el supuestamente condenado planeta Schwab. Dicho traje verde tiene dos antenas amarillas simulando a las de un insecto. Aquel traje le da la capacidad de teletransportarse, pero para lograrlo, es necesario que Ambush libere de sus antenas huecas unos insectos robots voladores en miniatura. Esos insectos en miniatura se esparcen rápidamente, para que Ambush pueda teletransportarse a voluntad al sitio donde se encuentre uno de esos bichos mecánicos. Se cree que con sus antenas los controla. Cada vez que se teletransporta produce un “Pop” como sonido.
Así él es capaz de atacar a sus oponentes desde cualquier sitio teletransportandose, pues no por nada su nombre traducido quiere decir “Bicho Emboscador”. Pero después de un tiempo, ya no necesito de esos bichitos para teletransportarse, siendo capaz de hacerlo en destino a cualquier parte de la Tierra; por lo que no están definidos los limites del alcance de su teletransportación.
Además de eso, el traje esta adherido a su piel, brindándole protección limitada ante algunos ataques.
Tiene una tremenda agilidad, lo que le permite resistir en peleas cuerpo a cuerpo y en combates sin armas. Dado a su forma peculiar de pensar, es muy impredecible en las batallas al hacer cualquier tipo de jugadas. Esto es una ventaja para él, pues con frecuencia puede adivinar las tácticas de los oponentes y humillarlos así en el acto.
¿Pero lo que lo hace único además de su personalidad? ¡El hecho de que es capaz de romper la cuarta pared y es consiente de que es un personaje de comics!

¡El fenomeno de romper la cuarta pared!
Romper la cuarta pared es el nombre de un recurso literario que tiene orígenes en el teatro. La cuarta pared o cuarta barrera, es un muro invisible imaginario que siempre esta presente en las obras de teatro, en series de televisión y en películas de cine. Dicha pared es el medio que nos permite a nosotros como público observar la situación que enfrentan los personajes, dividiendo así al mundo real del ficticio.
Este recurso literario se dice que nació junto a la llegada del realismo teatral. En donde la obra se desenvolvía en cuatro paredes, una a la derecha y otra a la izquierda, una más al fondo y por ultimo la cuarta pared que es imaginaria (arriba y abajo no cuentan como paredes).
Ahora bien, se le llama romper la cuarta pared al instante en que los actores se dirigen directamente hacia al público (ya sea porque el guión así lo dice o por pura improvisación). Eso es romper la cuarta barrera y puede aplicarse en el cine, en las series de televisión y hasta en libros.
Un ejemplo de esto en el teatro ocurre en la versión de Peter Pan teatral. Donde Peter le pide a los espectadores que deben de aplaudir para salvar la vida de Campanita. En las series televisivas sucede en Malcom in the middle (Malcom el del Medio), donde el protagonista se dirige a nosotros contándonos lo que piensa, sus problemas y anécdotas que nos sirven como introducción para entender lo que ocurre en el momento. Otros ejemplos son las series infantiles Dora la exploradora y las Pistas de Blue o en los Looney Toons.
En los comics no es la excepción, pues nuestro Ambush Bug en DC Comics es capaz de hacer esto continuamente. En varias ocasiones se dirige a nosotros. ¡Y es capaz de saber que es un personaje de comics también!
Ambush no es el único capaz de llevar este fenómeno a cabo. Sino que Animal Man en el #19 de su comic (aquí mismo en Archivo de Comics descárguenlo), hace lo mismo por un breve momento al decir: “¡¡Puedo verte!!”. Dirigiéndose así directamente a nosotros como lectores, donde Buddy Baker (Animal Man) descubre que él es un personaje de comic. Y la situación no termina con Buddy, sino que la lista se extiende tanto en DC como en Marvel Comics con Deadpool (lean más acerca de estos ejemplos en Ambush Bug #2).
Algunos eruditos de la literatura, establecen que en realidad la cuarta pared no se rompe, sino que se dobla. Pues si se rompiera, los personajes saldrían de la pantalla, de las páginas, etcétera, etcétera.
Una teoría que he elaborado, sugiere que Ambush Bug, por el hecho de saber que es un personaje de comic y poseer ese conocimiento; es por eso que esta loco. ¿Acaso no creerían lo mismo si alguien les sale con la idea de que somos personajes de comics, de películas o de series?

El Ambush Bug del mundo real:
¡Miren arriba en el cielo! ¡Es un pájaro! No, ¡es un avión! No… ¡¡Es un ambush bug!! Resulta que en efecto, hay un ambush bug entre nosotros. Más bien, yo diría que varios (depende de en que región del planeta vivamos). Su nombre científico es Phymata Americana, mejor conocido como ambush bug –bicho emboscador- dado a su modo de cazar. Pues con sus rapaces patas delanteras y su bien capacitado camuflaje, es capas de emboscar a sus presas que por lo general son insectos diez veces mayores a su tamaño. ¡Es impactante tomando en cuenta que sus tamaños en promedio son de 12.5 milímetros de largo! Ahora dejare mi parloteo. Recuerden estar atentos para identificar la ruptura de la cuarta pared. Posdata: Lo mejor no lo incluí en la información. ¿Eh? ¡Oh, cierto! Ya se los dije.

EL ENIGMA DE LOS HOMBRES ELECTRICOS

EL ENIGMA DE LOS HOMBRES ELECTRICOS
Los casos de este tipo que carecen de una explicación racional se engloban dentro de lo que se ha bautizado como Efecto SLI (Street Light Interference), un fenómeno conocido en España como «interferencia en el alumbrado público» o, coloquialmente, apagafarolas. La siguiente historia ejemplifica a la perfección lo que tratamos de explicar. Su protagonista, que prefiere mantenerse en el anonimato, regresaba a casa una noche. Al doblar una esquina, de repente, todas las farolas de la calle se apagaron. Estupefacto, dio media vuelta para no seguir a oscuras y tomó otra calle.

De nuevo le ocurrió lo mismo. Resignado, continuó por la misma vía. Pero lo más sorprendente es que, cuando se alejó, las farolas volvieron a encenderse. El Efecto SLI, por tanto, consiste en la facultad, normalmente involuntaria, de ciertas personas para interferir en el funcionamiento normal del alumbrado público. Esto puede traducirse en que las luces se apaguen, se enciendan o varíen de intensidad cuando la persona causante del fenómeno se acerca a ellas. Lo anterior puede suceder con una sola farola o, como hemos visto, con varias a la vez.

Sin embargo, menos habitual es que toda una hilera de luces vayan apagándose de forma progresiva al paso de alguien, para encenderse a medida que el individuo se va alejando. Una persona nos narró un caso de este tipo: «En cuanto me aproximaba a las farolas, se apagaban. En ningún momento pensé que este hecho podía estar relacionado conmigo. Pero comprobé que a medida que las iba dejando atrás, y ante mi estupor, se encendían de nuevo una a una».

Desde luego, se han ofrecido teorías convencionales –como el mal funcionamiento de los diversos componentes de las farolas–, pero algunos casos no pueden explicarse de esta manera, pues sobrepasan la simple casualidad que tales argumentos implican.

La siguiente historia, que escuchamos por boca de su protagonista, así lo atestigua: «Caminábamos varias personas y cuando pasamos junto a una farola, se apagó. En broma, comentamos si es que estábamos gafados o algo similar. No le dimos mayor importancia, pero recorridos unos metros, ésta se encendió. Cuando pasamos junto a otra, ocurrió lo mismo. Y también en la siguiente. Continuamos bromeando sobre el tema, así que para comprobar si era casualidad o no, cruzamos la calle para acercarnos a la farola de enfrente. Como os podéis imaginar, también volvió a apagarse.

Incrédulos, cruzamos otra vez la calle hacia la acera en la que estábamos al principio, y se apagó la farola que teníamos delante. Siempre, cuando nos alejábamos unos metros de ellas, se volvían a encender». Las teorías convencionales, además de que no pueden explicar casos como el anterior, dejan de lado aspectos curiosos del fenómeno. Y es que algunos de los sliders –término inglés con que se conoce a los apagafarolas– no interfieren sólo en el alumbrado público, sino también en otros aparatos eléctricos, como cajas registradoras, televisores, ordenadores o radios.

Y, en ocasiones, también en aparatos no eléctricos, sobe todo brújulas. Después de varias apariciones nuestras en diferentes medios de comunicación para hablar sobre el tema, algunas personas se pusieron en contacto con nosotros. Ante el extraordinario número de casos que acumulábamos, decidimos llevar a cabo una investigación más sistemática. Para ello creamos un cuestionario de sucesos SLI, lo cual nos ha servido para llegar a algunas conclusiones estadísticas provisionales.
Los primeros resultados muestran que hombres y mujeres protagonizan en un porcentaje similar casos de Efecto SLI, con lo que no se puede establecer ninguna distinción en función del sexo. Además, estos sucesos se producen tanto si la persona camina, como si viaja en coche, en moto o en otro medio de transporte. De todos modos, el número de efectos SLI producidos cuando el protagonista va a pie es mucho mayor. Este hecho no debe causarnos sorpresa, pues es más sencillo percatarse del fenómeno mientras se camina.

Continuando con los resultados estadísticos, uno de los datos que más llama la atención es el hecho de que casi un veinte por ciento de los sliders aseguren en el cuestionario que, además de afectar a las farolas, también inciden sobre relojes. Así, Yolanda M. nos contaba: «El reloj se me para varias veces, y no sólo a mi, sino también a otras personas que están conmigo, en especial a mi compañero. Lo curioso es que esto siempre sucede por la noche». Las descargas eléctricas también están relacionadas muy directamente con el fenómeno de los apagafarolas.

El porcentaje de personas que aseguran recibir más descargas de las que podrían considerarse normales es de un diecinueve por ciento, aunque sabemos que la cifra es mayor, pues en el cuestionario de recogida de casos no se hizo mención explícita a este aspecto desde el principio. Estos sliders suelen recibir shocks con máquinas de tabaco, interruptores, carros de la compra, el agua del grifo, con otras personas... Pues bien, según fuentes del Laboratorio de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Cataluña, «la humedad del aire funciona como un conductor que favorece la fuga de tensiones; si el ambiente es seco, el cuerpo no libera su energía y se recarga».

Es decir, que los mencionados «calambres» son más comunes cuando el ambiente es húmedo. Esto es muy importante, ya que aproximadamente un veinticinco por ciento de los sliders reflejan en los cuestionarios que es en un ambiente fresco y húmedo cuando tiene lugar el fenómeno. A esta misma conclusión también llegó el investigador Hilary Evans, de la Asociación para el Estudio Científico de los Fenómenos Anómalos (ASSAP), después de su estudio pionero sobre el Efecto SLI.

Además, según los expertos en descargas eléctricas, cuando el cuerpo se recarga de energía, ésta puede ser liberada en forma de calambres, con erizamiento del cabello, sensación de cansancio y dolor de cabeza. Curiosamente, algunas personas relacionan el dolor de cabeza con la experiencia SLI. Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿podría estar la clave del Efecto SLI en la electricidad estática del cuerpo? Por el momento no podemos ofrecer una respuesta concluyente, pero es obvio que, al menos, puede existir algún tipo de relación.

Por ello, recientemente hemos incorporado en el cuestionario una pregunta sobre la ropa que viste el slider cuando produce la interferencia en las farolas, ya que los zapatos con suelas sintéticas y los trajes con telas acrílicas, por ejemplo, incrementan la electricidad estática. Tal es el caso de una secretaria colombiana que provocó un incendio en un almacén de disolventes al producir una chispa sólo por tocar una estantería metálica. Según se supo, iba vestida con una blusa de nilon y zapatos de tacón.

COMBUSTION ESPONTANEA HUMANA.

COMBUSTION ESPONTANEA HUMANA.
Una de las anomalías que mayor entusiasmo provocan en los devotos de lo paranormal es la llamada Combustión Humana Espontánea (frecuentemente citada por sus siglas en ingles: SHC, Spontaneous Human Combustion). Implica que un cuerpo humano, por lo usual vivo, comienza a arder de un modo súbito, sin una fuente de ignición externa conocida; al parecer, el fuego es producido por calor generado internamente, a través de algún mecanismo oscuro e indeterminado (existen varias teorías al respecto, todas igualmente insatisfactorias). Desde el siglo XVII hasta la actualidad se han documentado varias decenas de casos de este insólito evento.

En su versión más divulgada, el fenómeno nos es presentado de la siguiente manera: de forma inesperada, la víctima estalla en llamas; el fuego aparece bruscamente y sin causa discernible, es muy intenso y extremadamente localizado; en un lapso de tiempo muy corto, de minutos o aún de segundos, el cuerpo queda casi completamente destruido y reducido a un pequeño montón de cenizas grisáceas. La víctima no tiene la más mínima posibilidad de pedir ayuda o de realizar maniobras salvadoras. Por contraste, los objetos ubicados en su proximidad quedan relativamente indemnes, incluyendo algunos tan extremadamente combustibles como una pila de periódicos o una caja de cerillas; en numerosas ocasiones, las ropas de la víctima resultan relativamente poco dañadas. Como detalle macabro adicional, algunos segmentos del cuerpo resultan casi intocados por las llamas, generalmente las piernas y los pies, en ocasiones los brazos. Cuando no es destruido, el cráneo queda encogido hasta un tamaño inverosímil. Una capa de hollín grasiento suele quedar depositada en las paredes y en el techo de la habitación. En otras ocasiones, pequeños fragmentos del cuerpo quedan esparcidos por las paredes: es la "Explosión Humana Espontánea", aún más espectacular pero mucho menos documentada en la literatura.
Por supuesto, todo esto resulta realmente impresionante; de inmediato se agolpan en la mente imágenes de fuerzas ignotas y terroríficas, de dimensiones alteradas, de vorágines psíquicas, de poltergeists, y otras por el mismo estilo. Más terrenalmente, el fenómeno resulta particularmente insólito porque un cuerpo humano es, en condiciones normales, bastante difícil de quemar, si la idea es reducirlo a un montón de cenizas. Alrededor de tres cuartas partes del peso de un cuerpo humano son simplemente agua, lo que lo hace un pésimo substrato para la combustión. En un horno crematorio, se requieren temperaturas entre 760 y 1100 °C durante dos a tres horas para destruir un cadáver (el tiempo varía de acuerdo al peso y la talla del mismo), dejando un remanente de 1800 a 3600 gramos de residuos sólidos. Y ni siquiera en estas condiciones los huesos son reducidos a polvo: quedan en forma de fragmentos de tamaños diversos, que deben ser sometidos posteriormente a un procesamiento mecánico.
Por lo visto, nos encontramos ante un fenómeno inexplicable desde el punto de vista de la llamada "ciencia oficial". ¿O quizás no? Pero, antes de sacar conclusiones, tengamos en cuenta dos puntos de cierta importancia:
1. La descripción que he dado del fenómeno es más o menos "estándar" entre los divulgadores de lo paranormal; sigue los hechos a grandes rasgos, pero se caracteriza por un par de curiosas omisiones (omisiones, por otra parte, intencionadas; de ellas hablaremos más tarde), y contiene asimismo algunas falsedades bastante gruesas.
2. La víctima siempre está sola, y en consecuencia no hay testigos. De hecho, no existe ningún caso verificado en que alguien haya observado una de esas supuestas "combustiones humanas espontáneas". ¿Ni un testigo? Pues sí, ningún testigo, en toda la ya larga historia del fenómeno...
A veces, basta un ligero esfuerzo para convertir lo simplemente extraño en inexplicable. En los párrafos siguientes intentaré dilucidar que hay de mito y que hay de realidad dentro de este aparente misterio.
Algo de historia y unos pocos casos La historia no comenzó precisamente ayer. Como se mencionó al principio, existen varias decenas de casos documentados, nada menos que desde el siglo XVII. Pero hay que tener cuidado respecto a lo que significa "documentado": en ocasiones se trata de información de segunda, tercera o cuarta mano, a veces conocemos solo un nombre, a veces solo una fecha, muchas veces ni eso. Y en todo caso, "documentado" no significa, de ninguna manera "verificado".
El primer caso con fecha conocida data, según parece, de 1673, cuando un ciudadano de París, anónimo y según parece alcohólico, "fue reducido a una pila de cenizas y unos pocos huesos de los dedos, pero la cama de paja en la que murió quedó intacta" (Garth Haslam: Spontaneous Human Combustion; Brief Reports in Chronological Order).
Al respecto, no conocemos otras circunstancias. Otros autores citan un caso de 1662, sin proporcionar más detalles.
Un caso famoso es el de la señora Calowey
Cuando Poll Haberte era un joven jefe de bomberos tuvo que investigar sobre un incendio mortal en Pensilvania. La victima era una anciana viuda Helen Calowey y lo que Poll vivió lo viviría de por vida.
Poll a estado viendo las fotografías de la victima durante mas de 35 años y aun no a tenido respuestas y es que la señora Calowey estaba consumida por completo acepto las piernas no hay forma de explicarlo ninguno de los bomberos avía visto algo igual que el.


Poll: Creo que el fuego empezó desde dentro.
El fuego que avía quemado el cuerpo de Helen debió de ave sido intenso solo para dejar cenizas acepto sus piernas pero a escasos centímetros avía una mesad de madera totalmente intacta. Se atribuye que tenia quemaduras de 3° sobre el 90 % de su cuerpo aunque no se supo a fondo pues solo avía las piernas para explicárselo la señora Calowey estaba totalmente carbonizada y no avía cuerpo.
Aquí les dejo el video del caso de la señora Helen Calowey espero y sea de su agrado.