
En el artículo de hoy, quiero mostrarles un caso que, amablemente (y de forma constructiva), uno de ustedes nos ha enviado.
En esta ocasión, ha sido Sagaz32 – vayan gracias por delante – quien
me ha puesto al corriente de una noticia que me era desconocida y que, a
continuación, paso a exponerles.
Resulta que ha sido un grupo internacional de físicos, dirigido por
Chris Wilson de la Universidad Tecnológica de Chalmers en Gotemburgo,
Suecia, el que ha realizado un experimento inusual en el que
lograron obtener luz prácticamente de la nada.
Como lo leen.
Los científicos han explicado que obtuvieron fotones de luz
manipulando espejos en un espacio vacío absolutamente oscuro. Tal
experimento se ha convertido en una comprobación bastante inusual de la
teoría de la mecánica cuántica según la cual,
el vacío absoluto no existe (o por lo menos, somos incapaces de generar tal cosa).
Si se crea un vacío ideal, quitando toda la materia y la radiación
electromagnética, éste estaría lleno de partículas y antipartículas que
van apareciendo constantemente pero que tienen una duración muy limitada
en el tiempo – y siempre con respecto de nosotros, los observadores –
que prácticamente no puede ser medida. Pero, aún más extraño, es que
estas partículas tienen un efecto directo sobre el mundo “real”.
En teoría, se podría comprobar su existencia utilizando
el
efecto dinámico de Casimir, que supone la generación de pares de
fotones a partir del vacío cuántico inducido por un cuerpo en movimiento
acelerado.
Para el experimento, se utilizaría – siempre según la teoría – un
espejo (y, por favor, no piensen en aquel espejo decimonónico de 50 kg
de peso de su abuela), que se mueva a una velocidad cercana a la de luz,
de forma y manera que su energía de movimiento se sumaría a la de los
fotones “virtuales” hasta convertirlos en reales, luego de lo cual el
espejo podría reflejar una irradiación en forma de un haz de luz real.
Dado que actualmente no se pueden mover espejos “reales” a tan alta
velocidad, los científicos utilizaron sensores especiales para campos
magnéticos (que se comportan como espejos aunque estén alejados de lo
que en mente tenemos).
Cuando se hizo vibrar el campo electromagnético, se simuló el
movimiento del espejo, momento éste en en el cual, los fotones de luz,
como por santigracia, surgían “de la nada”, siendo registrados por los
sensores.
Para distinguir los fotones de luz de otros fotones térmicos que
surgían a lo largo del experimento, este fue realizado a temperaturas
extremadamente bajas.
Los autores del descubrimiento explican que si de comprobarse con
otros experimentos que este proceso es posible, el hallazgo podría hacer
una revolución en varios sectores, sobre todo en el energético.
Hasta aquí la noticia, que tan interesante es.
En este último año, varios descubrimientos parece que están
reduciendo la Teoría de la Relatividad a una circunscripción de ámbito
local (la Tierra y como observamos las cosas en, y desde, ella), como en
su día sucediera con la Teoría de
Gravitación Universal de Newton.
Dicho esto, tampoco vayan ustedes a creer que la mecánica cuántica es
la panacea universal, aunque quizás de eso les hable otro día.